Charlas de taberna

Apoyado en la barra de un bar cutre; siempre lo frecuentaba al terminar la jornada. Observaba a todos y cada uno de los parroquianos contando sus batallitas, y se preguntaba, cómo podía haber acabado en aquel punto de encuentro de cazarrecompensas y gente del oficio. 

Él, uno de los Maestros Elementales más poderosos de todos los tiempos, convertido en un mercenario, una ramera al servicio de aquellos que de manera poco lícita, prestaban cosas, no por amor al prójimo ni nada de eso, sino porque si te daban tres al final te exigían nueve y si no pagaban te rompían las piernas. Ese había sido su trabajo desde que llegó, al fin y al cabo no sabía hacer otra cosa.

Apuró el botellín de cerveza y pidió otro:

- ¿No crees qué ya has bebido bastante? - le reprendió la camarera.
- No, hoy pienso beber hasta perder el conocimiento.
- Eres un amargado, tío. No tienes amigos. - y le sirvó otra cerveza - sabes lo que te digo que te den. Llevo mucho tiempo tratando de ser amable contigo y no es una cosa que suela hacer con todos estos desgraciados. Pensaba que un hombre tan poderoso como tú sería distinto, pero resulta que no. Que eres una rata codiciosa, un puto cazador de mierda.
- Relájate - y acabó la cerveza de un trago - pon otra.
- No tienes arreglo.
- Lo sé.
- Deberías hacértelo mirar.
- Claro.

La camarera viendo que aquella conversación no iba a ninguna parte se fue a atender a los demás clientes.


No es un relato, ni una historia que he dejado sin terminar, se trata de una especie e esbozo de uno de los escenarios de la novela, un bar muy particular, con gente muy variopinta, al que estoy buscando nombre, un nombre impactante y que recoja la esencia de el sitio.

En fin sigo escribiendo sin parar y espero que las muchas líneas que llevo ya escritas, se conecten y hagan que la historia empiece a circular y a tomar cuerpo.  

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