Un regalito, del estilo de los nombres de la niebla

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Русская Рулетка “Russkaja Ruletka"

El azar es como una “puta de lujo”, sino que se lo pregunten a Rodrigo, el martes y trece en el que su esposa vestida de amarillo y tras sobornar al recepcionista de noche subió a la habitación 1331 armada con una cámara de fotos digital, y disparó a quemarropa sobre el cuerpo de Ramiro y el de su “furcia”.

Vino el juicio, y la suerte quiso que el árbitro fuese mujer, al final, sólo le quedó un coche, y la mitad de la cuenta corriente común, al menos no había perdido el trabajo, y Rodrigo, tan optimista como siempre vio en aquellas circunstancias, un nuevo comienzo. El de un hombre libre que no tenía que dar explicaciones, y decidió disfrutar de esta nueva etapa.

Comenzó por los casinos donde derrocó a la banca en todos, lo que le dio una popularidad efímera mezcla de admiración y de envidia. Al final resultó que era un tipo con suerte, y tras ganar mucho dinero en diferentes salones de juego de la ciudad, decidió que su trabajo de ejecutivo se le quedaba pequeño, y lo dejó. Pero la suerte tiene la fidelidad de los gatos, y llegaron las malas rachas, a lo que tuvo que sumar nuevos vicios, y caras amistades. De la noche a la mañana no era el rey de oros, sino un hombre esperanzado en que un último golpe de suerte le permitiera una gloriosa retirada. Pero no llegó.

Malvendió la nueva casa y se alojó en un cutre hostal, lleno de humedades, olor a lejía y ruidos entre paredes. La abstinencia, invocó fantasmas, y pasaba las noches entre temblores, sudor y mucho frío. Intentó acallarlos, con güisqui barato y somníferos, pero apenas, le proporcionaban unas horas de quebradizo sueño.

Llevado por la desesperación decidió gastar sus pocos ahorros en garitos clandestinos. Pero no hay dos sin tres, y ya, no era Ramiro el ejecutivo multinacional, sino su corrupta sombra. Y se fue a la búsqueda de los que proporcionaban créditos sin preguntar, pero capaces de dar una paliza de muerte al moroso, para luego curarlo y añadir a las comisiones, la factura sanitaria y el alojamiento.

Con la misma facilidad que obtuvo el préstamo, lo perdió. Tuvo que dejar el hostal y esconderse entre cubos de basura, comiendo de lo que pillaba mendigando, pero los perros de presa de los usureros son muy eficientes y al final dieron con él, y tras aturdirlo a golpes, le propusieron un juego, que de una o de otra manera aliviaría su desgracia. Aceptó.

Tras limpiarlo, lo soltaron en una nave enorme, la multitud gritaba alrededor desde improvisadas gradas; también jaleaban los que una vez fueron amigos, trajeados y con sus sonrisas hipócritas. Lo sentaron en una silla y le dieron un revólver con una sola bala, quienes acertasen el disparo que le reventaría la cabeza se repartirían el premio; el dinero no era el objetivo, sino el morbo de ver a un suicida en directo. Todo se sumió en silencio, la expectación espesaba la atmósfera. Mientras, la vida de Rodrigo pasaba por delante de sus ojos a velocidad de vértigo. Le temblaba la mano; sobre todo, el dedo del gatillo. Miró hacia delante. El sudor le caía desde la frente y se le metía en los ojos. Llegó un momento, en el que no sabía si aquello formaba parte de una pesadilla, o de su terrible realidad, y apretó. Un chasquido metálico se expandió en un eco decepcionante, de nuevo posó el cañón sobre su sien, y disparó, nada, volvió a disparar. Ya iban tres, y sólo quedaban dos. Su vida dependía de un último disparo, apretó el gatillo y sólo se oyó el martillar de metal contra metal. El público se fue marchando decepcionado. Pero en un arrebato desafiante les gritó.

¡¡Esperad!! Os daré, lo que habéis venido a buscar…¡¡Hijos de puta!! —Y se disparó. Pero el azar hizo que la pistola se encasquillara, y no hubo olor a pólvora, ni estruendo, ni desparrame de sesos. Maldijo su buena estrella, entre gritos ininteligibles y risas desquiciadas, siguió disparando sobre su sien, en un intento vano de victoria.

Comentarios

Juji ha dicho que…
Genialidad a la quinta potencia. Un lujo. En serio te lo digo, Rafa.

PD: Te he traído un regalo de las Vegas :)
Rafa ha dicho que…
Gracias por los regalos. Y sobre todo por tu opinión sobre el relato.
El oro dicen que no pierde el valor. Me ha gustado mucho tus dos posts
Un abrazo