Regreso; día primero




El viernes 22 de julio llegué, un poco antes de lo previsto, gracias a una chica del curso que me encontré por casualidad y que amablemente, se ofreció a traerme al pueblo desde Sevilla. El billete de vuelta, lo tenía cerrado para las 19.00 y yo ya estaba en la estación de Santa Justa a las 15.50, por lo que, de no ser por ella, me habría tenido que tirar más de tres horas esperando. Asunto más o menos resuelto, porque además del equipaje, llevaba el móvil cargado de música, y un libro titulado, "La ladrona de libros" de Markus Zausak, y que me han ayudado a rellenar los tiempos muertos. Ahora voy a relatar brevemente y a modo de diario lo que ha sido el curso de Historia y Novela Histórica, en la sede de la UNIA en La Rábida, Huelva.

Domingo 17 de julio de 2011

"La primera en la frente", (una aventura nocturna)



Llegué a Huelva el domingo, unos amigos me esperaban para llevarme a la residencia, pedí las llaves, me dieron la habitación 144, subí, deshice el equipaje y decidí dar una vuelta para familiarizarme con la sede universitaria Yo tengo pocas habilidades sociales, y a diferencia de lo que hicieron casi todas las personas de los diferentes cursos, iba sólo, sin conocer a nadie, pero encontré rápidamente la cafetería (para esas cuestiones, sí poseo un sexto sentido), saqué mi libro, pedí una cerveza sin alcohol y me enchufé los cascos; estaba en la gloria, además el clima acompañaba.
Tras la cena era muy pronto para acostarme, y fuí a hablar con el guardia de seguridad, me dijo donde estaba el monasterio de la Rábida y me dió una entrada para visitar el muelle de las carabelas, no me enteré muy bien de sus indicaciones pero me dio apuro, volver a preguntar, así que le di las gracias y me lancé a la aventura.
Más llevado por mi propia orientación,(voy a confesar algo, cuando repartieron el sentido de la orientación, el mío se lo quedó alguien seguro, y ahora debe ser el mejor explorador del mundo, pues tiene el suyo y el mío) que por las indicaciones del buen guardia llegué al monasterio y al muelle-museo, ambos cerrados.
El problema surgió al volver, no volví por dónde había venido, seguramente pillaría un agujero de gusano o algo parecido, porque juro que desde donde inicié mi regreso, creyendo que estaba desandando mis pasos, era otro lugar, en mi defensa quiero decir que había muy poca luz y que era de noche.
La zona era la misma pero yo la había andado en zig zag, eran unos paseos muy largos, con enormes zonas de césped a los lados, en las que se alternaban los pinos de la zona de Huelva, con altas palmeras y flores, creo que exóticas, las flores. Para más inri en la soledad y en el silencio de la noche, me encontré a una pareja no sé si de monjes o de novios; pregunté y nadie me lo aclaró, sentados con velas encendidas a sus pies, en una de las zona de césped bajo las estrellas. Los miré de reojo y apreté el paso. Al final encontré una indicación de la Universidad, a la que seguí.
Cuando llegué a la residencia habían pasado casi dos horas, le deseé, buenas noches al guardia de seguridad me di una ducha y me acosté. Eso sí, dormí como un bendito.

Comentarios

Winnie0 ha dicho que…
No hay nada como perderse un rato...para luego dormir bien..jaja Un abrazo y ya seguirás contando
Rafa ha dicho que…
A Winnie

La verdad es que sí, luego ni tuve pesadillas ni nada, jajaja, aunque los tipos de las luces fueran quienes fueran, me siguen intrigando, jajajajaja.

Un abrazo