Instinto


No sabía que hacer, estaba perdida, desorientada, la muchedumbre le agobiaba y sentía como si la repiración le faltase. Quiso cruzar la calle, pero los coches no paraban de pasar a velocidad de vértigo. Alguien lo pisó y se revolvió, pero no tuvo valor para agredirle, en su lugar decidió correr, hacia adelante, huir de aquel caos, finalmente encontró un callejón oscuro, y tranquilo, y se echó junto a la pared, dos individuos entraron, tenían muy mala pinta, intentó levantarse pero le cerraron el paso, se quedó quieta, como paralizada por una fuerza externa a ella, los dos empezaron a pelear, finalmente venció uno, el otro salió con las orejas gachas y con el rabo entre las piernas, se entregó al vencedor que la montó sin contemplaciones. El instinto, la llamada de la naturaleza fué superior al miedo, tras terminar se marchó y la dejó en paz.

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