Relatillo


Era un día gris, en la calle apenas había gente; los pocos que había, corrían frenéticamente como si la lluvia se pudiera esquivar. Miró al cielo, era el más negro que había visto nunca. decidió encender un cigarrillo, con tan mala suerte, que uno de los goterones, de las canales de los tejados le impactó en la cerilla apagándola. Agitó la caja, era su última cerilla, buscó a alguien, pero la gente se había disipado, sin embargo la lluvia era ahora un torrente, y las tejas bajo las que se había resguardado no podían hacer nada contra el viento. En ese mismo instante, se sintió perro pulgoso, mendigo, paria, yonki y prostituta. La vida podía ser muy zorra, y su Jaguar, su mansión y su yakuzi, estaban demasiado lejos para protegerle. Y en ese momento se dió cuenta de que las cosas pueden convertirse en cenizas en apenas unos segundos, y todo por no haber cogido el paraguas.

Comentarios

Winnie0 ha dicho que…
La vida puede tornarse TAN complicada a veces. Excelente relatillo. Un beso
Rafa ha dicho que…
A winnie

La verdad es que sí, por eso hya que vivirla, pues lo que es una complicación, puede ser luego fortuna, mira que si al tío del relato le da por dejar de fumar, o donar parte de su fortuna.
jejeje
besos

Entradas populares de este blog

Nacionalismo. Un rollo para atontar a la gente

Crisis de identidad

Perseidas