Dudas


La luz atravesaba la cristalera, pesada y cargada por el polvo. Fray Jerónimo parecía abatido por el peso del tiempo y de los años, pero escribía sobre el pergamino, de una manera metódica y disciplinada. Como acariciando una ola en una tórrida tarde de verano, y eso que nunca había visto el mar.
El silencio y la tinta eran sus aliados.
Pero escondía un secreto, tantas lecturas y copias habían sembrado en él muchas dudas, sobre el Dios que le habían enseñado a adorar. Y los devaneos y caprichos que del alto clero, llegaban a modo de rumor. Le habían hecho plantearse su papel en los planes del creador, pero no sabía hacer otra cosa. Y su amor por la escritura era mucho más fuete. Soltó una estruendosa carcajada, y siguió con sus asuntos. Al menos los libros no presumían de nada.

Comentarios

Maribel ha dicho que…
Hola, Rafa. Me gusta mucho la ambientación de este micro.
La escritura es magia: "El silencio y la tinta eran sus aliados".
Feliz fin de semana.

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