La encarnación de Soros


La Humanidad había sido abandonada a su suerte. Los sacedotes de Espira, habían olvidado el verdadero nombre de las cosas, y se lucraban con unas absurdas bulas que vendían a los ciudadanos para que no quedasen atrapados entre el mundo de los hombres y el de los dioses al fallecer.
Los ricos se habían hecho más ricos, y los pobres penaban por los arrabales y suburbios de Eden. Antes una floreciente ciudad mercantil, y ahora un hervidero de buscavidas, prostitutas y timadores.
Mientras en Ysteria, los demonios se preparaban para la gran batalla, los dioses habían perdido la fe en los hombres y habían decidido no intervenir, solamente Soros el semidios se resitía a dejar que los demonios tomaran el mundo, pero estaba solo, y si no hacía nada pronto todo se iría al garete.

Asiatis la diosa de la fecundidad, le debía un favor a Soros. Era el momento de cobrárselo.

- Eres un iluso Soros, los hombres se merecen lo que les va a pasar. Nuestras iglesias fueron desmanteladas y nuestros tesoros vendidos al mejor postor, los sacerdotes nos han cambiado por oro, y ya no estudian los nombres de las cosas. Pasan los días amancebados y borrachos, timando a los pocos que aun creen, para poder costearse sus vicios.
- ¿Y qué hacemos nosostros? Abandonarlos a su suerte. No nos acordamos de la alianza, ni de responder a las oraciones de los pocos que aun rezan. Somos tan egolatras como ellos.
- Soros, recuerda que tu eres un híbrido, y que si no fuera porque te debo un favor no estaría hablando contigo de esto. Con tu obstinación, nunca conseguiras deshacerte de tu parte humana.
- Es que no quiero deshacerme de ella, le tengo demasiado aprecio como para olvidarla por completo.
- Bueno ¿y qué quieres qué haga?
- Quiero encarnarme, y dirigir la resistencia, tal vez implicándome con ellos se den cuenta que tanto hombres como dioses nos necesitamos, y la alianza podía renovarse de nuevo.
- Tú estás loco Soros, ¿quieres ocupar un cuerpo humano? Mientras estés en él, serás vulnerable. Además una vez que te devuelva el favor, ya nada me obliga a ayudarte.
- No me hará falta conservaré mi naturaleza inmortal, Padre me entregó la Piedra Dual.
- La Piedra Dual es una leyenda, nadie la ha poseído jamás, ¿cómo ibas a tenerla tú?, el más débil de todos nosotros.
- Hermana no tengo que darte explicaciones. Padre aunque no lo reconozca, sigue preocupado por el destino de los hombres. Siempre han sido su debilidad, además del más grande motivo de su ira.
- ¿Y qué harás? ¿montar un ejército de andrajosos? Los ricos como ya saben se están conviertiendo en adoradores de Ysteria.
- Todo el que quiera, podrá unirse a mis filas, además voy a abrir el Pozo Legendario, liberaré a los elementales, y despertaré a los elfos de su largo sueño. Flamel el alquimista de Eden, aun recuerda el verdadero nombre de las cosas, con su ayuda, y algo de suerte llegaremos al Pozo.
- Si abres el Pozo, los demonios de Ysteria, también aumentarán sus fuerzas.
- Me arriesgaré.
- Eres un estúpido, pero si es lo que quieres. Adelante, siempre puedes volver aquí, si es cierto que posees la Piedra Dual. Procederé, pero como te dije con tu encarnación, nuestra deuda está saldada.
- De acuerdo.

Asiatis entró en un profundo trance, sus ojos se volvieron opacos y brillantes como las pavesas de una hoguera. Soros sintió mucho dolor, estaban arrancando el alma de su cuerpo inmortal. Antes de desvanecerse, sacó la Piedra Dual, y pronució una frase en el verdadero lenguaje de las cosas. Asiatis no podía creerlo, pero tampoco podía hacer ya nada, tras entrar en trance, quedaba muy débil, y dolorida. Además al romper con los hombres había perdido práctica en los hechizos de encarnación, y tradaría más tiempo de lo normal en recuperarse. El destino de Soros, ya estaba echado.

Comentarios

Winnie0 ha dicho que…
¡Valiente Soros!!! Me gustan tus historias...Me gusta porque me parece que lo veo en primera fila...y por eso a veces me sobrecogen. Besos
Rafa ha dicho que…
A Winnie
Y a mi me encantan que te sobrecojan, al menos causan algun efecto
Muchas gracias siempre por tus visitas
Beso