El Dolor

Nunca pensó que ella le iba a marcar de esa manera. Creyó que todo pasaría como un mal sueño, y que su corazón estaría libre de su influjo, pero hacía ya un año que lo había abandonado. Y todavía creía que iba a regresar como si no hubiese pasado nada, y serían felices, tendrían hijos y envejecerían juntos.
Sus amigos se lo advirtieron, Clara no es honesta, Clara es una devoradora de hombres y colecciona sus corazones, pero él estaba cegado por su resplador, su sonrisa y ese leve perfume a rosas que envolvía todo sin llegar a molestar. Se fué a la bodega y descorchó una botella de vino, encendió la tele, y sacó algo de embutido de la nevera, a las nueve aproximadamente pediría una pizza, y esperaría a dejar de escucharse abatido por el sueño. Como cada noche, a las doce o a la una de la madrugada.
Al principio sus amigos le telefoneaban incluso le visitaban una vez en semana, pero sus nulas intenciones de cambiar y salir a flote lo convirtieron en un caso perdido, y lo peor de todo, era que Federico les culpaba a ellos de su desgracia, argumentando que su actitud frente a Clara era la que le había hecho dejarle, a ellos no les había gustado desde el principio e hicieron todo lo posible para que se alejara de él, estaba mejor solo, no le hacía falta nadie, sólo la botella de vino, la televisión y el reproductor de DVD.
El timbre de la puerta sonó la botella estaba menos de media, y le costó cierto trabajo ir a abrir. Era el repartidor, le dio una buena propina y se fue hacia la mesa, no tenía mucha hambre pero mientras devoraba su comida basura favorita, no se acordaba ni de Clara, ni de los cabrones de sus amigos, ni de que era el ser más desgraciado de la creación. Era una especie de placebo contra recuerdos amargos. Soltó un erupto descomunal y se asomó a la ventana.
La noche estaba cerrada, las farolas encendidas, y la luna apenas una diminuta cuña sobre el cielo estrellado, una pareja se hacía arrumacos al resguardo de las luces, cuando un golpe de aire le dio en la cara, era el perfume de Clara, iba a volver, él lo sabía, llamaría a la puerta y le diría lo mal que lo había hecho abandonándole, volvió a oler el aire venía desde la farola en la que los dos tortolitos hacían sus cosas, sus ojos en lugar de humedecerse se inyectaron de sangre, una corriente letal le recorrió por completo, sus amigos siempre habían tenido razón, mientras el sufría, la zorra de Clara estaba con otros, quien no le decía que no se lo había hecho a él durante su relación, pero aquello iba a acabar. Subió al desván y desemplovó su viejo rifle de caza, ni siquiera cogió la mira, siempre había sido muy buen tirador. Se apostó en la ventana, apuntó su objetivo y descerrajó dos tiros sobre Clara, luego se apuntó a la boca y volvió a disparar; en lo que quedó de sus rostro se insinuó un amago de sonrisa.
El crimen y el suicidio salió en titulares, aunque tras la investigación no se encontró relación entre víctima y asesino, la explicación que dieron era enajenación mental.
Mientras en el banco de un parque cercano al lugar de los hechos, una mujer embadurnada por un agradable perfume de rosas, tachaba un nombre en una lista Federico Gómez Alderete, junto a la tachadura dibujó un corazón tras unas rejas.

Comentarios

TitoCarlos ha dicho que…
Lo malo de tu relato es que es real como la vida misma, en cuanto a la enajenación mental. Si encima no ha cumplido objetivo y no lo sabrá nunca es para matarlo otra vez.
Lo bueno es que la historia está contada fantasticamente, con la sorpresa en el último renglón, como debe ser en una narración corta.

Un abrazo
Halatriste ha dicho que…
Ante todo como siempre gracias por tener un ratillo para leer el blog, por otra, Clara cumplió su objetivo, jejejeje.
Abrazos
Maribel ha dicho que…
Qué malas son las obsesiones, nos quitan libertad y dominan la voluntad. Está muy bien el relato, sobre todo ese giro final.

Un abrazo.
Halatriste ha dicho que…
A Maribel
Es cierto la obsesión puede llevara a la locura, incluso a la muerte.
Besos
Lola Mariné ha dicho que…
¡Uff!Nos va a acabar dando miedo salir a la calle. Hay mucho loco suelto por ahi.
La historia interesante e inquietante.
(Pero ¿embadurnada de perfume...?).

Saludos.
Halatriste ha dicho que…
A LOLA
Qué se puede salir a la calle que es ficción, que la gente no va disparando por ahí a todo lo que se mueve. Pero ojito con los perfumes.
JeJeJe
Un beso
Ichiara ha dicho que…
Me gustó muchísimo, son esas cosas que pasan y que no tienen más transcendencia que las que se le quiera dar, porque en el fondo forman parte de un equívoco o un arranque de furia.

Un beso
Halatriste ha dicho que…
A Ichiara
Menos mal que esos arranques de furia, no acaban siempre como el Rosario de la Aurora. Pero puede pasar.
Un beso
kOkOaVaN ha dicho que…
Aún se puede sentir el dolor de esa media sonrisa...tal cual lo cuentas, muchas son las almas atribuladas que se quedaron a medio camino,entre el cielo y la tierra, el corazón de ese loco enamorado (asesino y suicida)nunca será libre...;) (me ha encantado)
Halatriste ha dicho que…
A Kokoavan
Ya te echaba de menos, por estos lares.
El amor es así de inflamable, por eso diran que del amor al odio hay sólo un paso.
Tus visitas son siempre gratas
un beso
Winnie0 ha dicho que…
Ojala no existiera eso que se llama "obsesión"...nunca, nunca la obsesión como tal es buena..NUNCA. Besos y me ha encantado y sobrecogido.

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