Sin Hilos


La oscuridad se cernió sobre él con un golpe seco -madera contra madera-. Quedó inmóvil, sus miembros no respondía, sabía que estaba encerrado y que debía de racionar las dósis de oxígeno. Desde el exterior y de una forma casi inaudible le llegaban voces de personas; no las entendía muy bien, pero quizás si hacía el suficiente ruido podía atraer su atención, y esa llamada podría sacarlo de aquel agujero.
Fué inútil, al contrario de lo que había pensado, la parálisis no era momentánea. Por su cabeza empezaron a desfilar toda clase de pensamientos, algunos gratos, pero la sensación de bienenestar se esfumó, y la agonía junto a la falta de oxígeno lo coparon todo. Empezó a recordar como había llegado allí. Pero sólo pudo ver el haz de unos potentes focos quemando sus ojos, mucha oscuridad y murmullos que progresivamente se iban tiñiendo de silencio. Luego unos dedos ágiles, que manoseaban su interior, una potente voz que no era la suya y risas, cantidad de risas burlonas y aterradoras. Pensó quienes podían ser tan crueles, de ver como sufría y quedarse quietos, y lo peor riendo a carcajada viva, si al menos les hubiese visto la cara.
La conversación de fuera cesó, en su lugar unos pasos firmes se dirgían hacia donde estaba, lo iban a salvar, aquello en lo que estaba encerrado empezó a moverse, y él también era tambaleado, pero la luz no aparecía. Tuvo una certeza, iban a torturarle de nuevo, esta vez un estruendoso aplauso y algunos chiflidos dispersos, lo iban a sacar fuera y arrojarlo a los leones, cerró los ojos, no quería verlo.
- ¡Señoras, señores y niños! ¡Con todos ustedes Pocciolo!. La marioneta con alma, o al menos eso me contó Flavius, el mago que me la vendió. Saluda al público.
- Buenas noches.- No era su voz, ni sus gestos, pero todo su sufrimiento empezaba a cobrar sentido.

Fin


El virus no se ha ido, pero he accedido a un ordenador, que no es el mío, y espero que os guste. Por eso es la historia un poco más corta.

Comentarios

Arwen Anne ha dicho que…
dios mio es... escalofriante y a la vez me ha dejado una sensación de alivio y serenidad que no entiendo. Despues de tanto tiempo saber de tí con un escrito como este es una delicia

gracias Halatriste

besos

pd:siento lo del virus, yo he tenido hasta hace poco mas de dos semanas tambien uno y me ha vuelto loca, pero al menos el mio se ha ido, no lo dire muy alto
Lola Mariné ha dicho que…
¡Qué dura es la vida de las marionetas! sobre todo si tienen alma.
Me alegro de verte de nuevo por aqui.
TitoCarlos ha dicho que…
¿Tu sabes que hay gente a la que les da miedo cualquier muñeco mayor de 30 centímetros?. Ahora, con este relato, habrá más. Pese a la ternura del caso, algo que debiera ser inanimado le pones alma y aterroriza.
Muy bueno.
kOkOaVaN ha dicho que…
Holaaaaaaaa!!! como que tienes un virus???...espero que ese problemas se soluciones pronto...Por fín he vuelto a editar un par de entradas!!! Te mando un besazo bien grande...Me ha encantado leer las sensaciones que tiene una marioneta...BESAZOSSSSSSS
la_sombra ha dicho que…
muy buen blog te felicito
un gran saludo desde israel medio oriente
http://elbohemiodelanoche.blogspot.com

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