Mensajes del viento


El papel vino a mis manos por un soplo de viento. Casi me da en la cara -como en los dibujos animados-.

Lo cogí. Al principio pensé en dejarlo volar, -no era su destinatario-, pero la curiosidad, y mi gran imaginación se habían aliado; además un nihilismo enfermizo se había asentado en mi interior tras el abandono por parte de María, mi amor verdadero, pero evidentemente, ese sentimiento sólo habitaba en mí, y cuando un pelanas moderno, curtido en los gimnasios, metrosexual, -megajilipoyas-, le enseñó el coche, el apartamento, y el Arte de la Guerra de Mao, -ese no se lo había leído ni de coña-, sus extremidades inferiores perdieron el hieratismo al que me tenía acostumbrado desde hacía semanas, cuando todos mostramos las cartas, vi la luz, -María siempre había tenido poco aguante-, y parecía que el maromo además de la musculatura visible, tenía otras cosas bien desarrolladas, y le pegaba a María unos meneos que la dejaba muerta.

Cuando estabamos en casa viendo un DVD que evidentemente ella había alquilado, e intentaba lanzarme al ataque con todas mis armas cargadas, me daba un fugaz beso en los labios, me ponía cara de desvalimiento, y se acostaba. Yo que veía bien todo lo que María decía, aguantaba la malaleche, -y otras cosas-, y terminaba de ver la puta película.

Mi paciencia llegó al límite y decidí hacer de detective y maldita sea esa hora; para colmo los pillé en nuestro parque, uno pequeñito, pero muy bien cuidado junto a la biblioteca en el que nos citamos por primera vez, y que se había convetido en nuestro reino, un reino para dos, en el que una tercera persona no tenía sitio. Mi sorpresa fue mayúscula, cornudo y desterrado -un Sintierra-. Me dirigí hacia ellos, le dije a María lo puta que era, y me fuí a limpiar mis heridas a un bar.

El tío de la barra aguantó estoicamente mi patética andanada de lamentos, hasta me puso una copa a cuenta de la casa. Luego llamó a un taxi -debí darle mucha pena-. Al día siguiente bastante tarde, me desperté con la cabeza a punto de estallar, y me encontré en la mesa del salón, la parte de las escrituras de María, sus llaves y la factura del videoclub. El abandono era definitivo, -materialmente no salí tan mal parado-.


En el papel, ponía:


"Sí estás sólo y quieres encontrar el amor, ven a Cafetería Arco Iris (sólo mayores de 30). Primer encuentro de "singles", (cena y 3 copas 45 euros).

C/ Alarcón, 29

Aforo hasta completar invitaciones"


Tal vez el destino, me reservaría otra sorpresa, en este caso espero que grata.

Comentarios

Lola Mariné ha dicho que…
Bueno, el que no se consuela es porque no quiere ¡jajaja!
TitoCarlos ha dicho que…
Y vuelta a empezar, claro.
Halatriste ha dicho que…
A Lola,y que verdad es, el que no se cosuela es pq no quiere.

Jajajaja
Halatriste ha dicho que…
A TitoCarlos, pues si a ver si no me entra uno de esos molestos bichitos mata redes.
jejejeje
Maribel ha dicho que…
Qué contundente el tipo, pero al mismo tiempo destila humor, es lo que tiene la "desgracia", que hay que tomárselo con filosofía, jajaja. Por cierto, me gusta mucho la foto.
Halatriste ha dicho que…
A Maribel
Gracias por tu visita.
Pues llévate la foto, yo la he cogido de por ahí.
jejejeje
Maribel ha dicho que…
Para llevarme la foto, que es de por ahí, prefiero llevarme el cuento, jeje, tiene mucho más valor para mí.
Lola Mariné ha dicho que…
Hay algo para tí en mi blog.
mickname ha dicho que…
Que puta era maria... Pese a haber estado en la estado en su misma situacion un par de veces.

Pobres cobardes pero mas pobres los que les rodean.
kOkOaVaN ha dicho que…
Mira!!...dichosa la mano que agarró el papelito revoloteando al viento...y dichosos los ojos que lo leyeron...próxima parada : cena y 3 copas...toma ya!! Curioso...me ha encantado...tan real como a vida misma.Por un momento sentí la fustración de un hombre engañado.BESOS!!!
STB ha dicho que…
Juas :)

Lo que más duele es la traición, el robo de lo compartido.
La separación es algo que se puede comprender, el engaño no.