Microrrelato


Sus manos estaban manchadas. A su alrededor dos cadáveres lacerados por heridas punzantes. No tenía ni idea de dóde estaba, de si aquello era un mal sueño, o la aplastante realidad. Miró al horizonte la noche había caído, y solo un fragmento de luna creciente brillaba algo más que las estrellas. Miró de nuevo a los cadáveres, aquellos expresivos ojos pidiendo clemencia le sonaban, no tanto, los rostros desncajados por el dolor. La daga que tenía al lado confirmó sus sospechas, aún la hoja y el mango estaban calientes, aún la sangre que los cubría rezumaba vida. Se fue hacia uno de los cadáveres, le arrancó un trozo de la camisa, y limpió el cuchillo. Entonces tuvo la certeza de que el era juez, jurado y verdugo. De que matar le producía más placer que el sexo. Se puso de cara a la luna, un leve destello rieló en sus ojos, ahora su mirada era fría y su boca sonreia, a medida que se alejaba, los atisbos de remordimiento se desvanecían, enganchados con el vaho que brotaba desde sus pulmones, en aquella noche fría.

Comentarios

Didac Valmón ha dicho que…
inquietante cuando menos...dicen que los perros si prueban sangre están perdidos...este parece lo mismo. Genial me ha encantado
Arwen Anne ha dicho que…
espeluznante, y a la vez, fantástico. Te tengo que felicitar, está muy bien hecho.
Arwen Anne ha dicho que…
por cierto Didac, en mi blog he puesto un relato que irá por partes, no lo he hecho para copiarte, si no porque había un concurso de relatos que me interesaba, pero al que al final no me he podido presentar, pues el plazo acaba hoy y el relato está en boceto, así que pongo el boceto en el blog para hacer algo con el, pero como es muy largo, lo voy a poner en distintas partes, igual que tu hiciste con tu cuento, pero que no lo hago para copiarte me entiendes no?
Lola Mariné ha dicho que…
Un relato interesante que transmite mucho en pocas lineas.
Te felicito.