CONDENADO y II (El Retorno)

IV
Retando a la corriente que parecía empujarle con más energía, sacó fuerzas de flaqueza no podía decepcionar a la única persona que había creído de verdad en él, su amor verdadero, la mujer que había visto aquello que para todos pasó desapercibido, su enorme potencial, su capacidad para amar que sin Diana habría muerto, en el olvido o deambulado como un sintecho por las calles de la desesperación. El eco de la voz de su amor aun resonaba en su cabeza, lo había retenido para agarrse a él como un salvavidas, era su única conexión con la realidad, lo único que sabía que era verdadero, le quedaban muy pocos metros para el esperado encuentro, la besaría como nunca la había besado, sería la segunda vez que le salvaba del olvido...


V


La cascada rugía con más fuerza que nunca, era como disparos de salva dándole la bienvenida, ahora le quedaba buscar detrás de la pared de agua, antes de hacerlo se sentó sobre una roca cercana, tenía que recuperar el resuello, desnudo como estaba, el frío jugueteaba entre su carne de gallina, y comenzó a tiritar, miró a las alturas y la silueta había desparecido, de nuevo se enontraba solo, Diana no se podía haber marchado del lugar, no Diana no era de los que dejan tirado a la gente en medio de lo desconocido, los envidiosos dioses se la estaban jugando de nuevo, que había hecho él, por qué lo eligieron para sus macabros juegos, las fuerzas empezaron a fallarle de nuevo, ya no podía más, le habían vencido, ahora le importaba una mierda si existía un camino, si tenia que subir la montaña, Diana no estaba, y sin ella su mundo carecía de sentido, no deberían de jugar así con los sentimientos de las personas, ya fueran dioses, semidioses, humanos o ángeles caídos, no deberían de hacerlo, pero las evidencias...De repente un enorme dolor en el pecho lo dejó seminconsciente por unos instantes, todo se volvió oscuro, la luminosidad de aquel entorno, la fuerza de la cascada, el sonido del viento, dejaron de oirse, hasta su corazón que palpitaba de una manera descomunal por el tremende esfuerzo, pareció pararse, sintió como una giganteca mano cargada de electricidad o algo parecido le presionaba, por un mometo pensó que todos los huesos de su caja toráxica, y alguna que otra costilla se hacían añicos, le costaba respirar, su garganta ardía como sí tragara arena del desierto, un sabor a goma y desinfectante invadió su paladar, una poderosa luz lo dejó ciego, cuando pudo ver un rostro sonriente y familiar se apareció ante sus ojos, era la visión más hermosa de toda esta aventura, y no era ni una silueta, ni una sombra, le agarraba la mano apretándole con todas sus fuerzas, lo besó en la frente y le dijo, - Saliste del coma amor mío, por un momento creí que te perdía para siempre...


fin

Comentarios

david santos ha dicho que…
Halatriste, por favor!

Env�a un Mail para la embajada del Brasil en tu Pa�s y habla de la injusticia que los tribunales do Brasil est�n cometiendo con esta ni�a.
Gracias. Viva la solidaridad entre los humanos.
Princesa Dariak ha dicho que…
Dulce relato, en aguas de ensueño o realidad...Es tan fino el lìmite entre ambas, que en el instante que escribimos se cruzan indefectiblemente....

Abrazos de luz.
hierbamora ha dicho que…
HERMOSO

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